viernes, 8 de febrero de 2008

Bakunin y el “Estado Popular”


Ya he expresado en varias oportunidades mi profunda aversión hacia la teoría de Lasalle y de Marx que recomienda a los trabajadores -sino como su ideal definitivo, por lo menos como el objeto más inmediato- la fundación de un Estado popular, el cual, tal como lo explican ellos, no será otra cosa que "el proletariado ascendido a categoría de clase dominante.

Pregunto ¿si el proletariado será la clase dominante, a quien dominará? Esto significa que quedará algún otro proletariado, el cual estará sometido a este nuevo señor, el nuevo Estado...

Si hay Estado, es inevitable el predominio y por consiguiente la esclavitud; Estado sin esclavitud abierta o encubierta es imposible, he ahí porque somos enemigos del Estado.

¿Qué significa el proletariado elevado a condición de clase dominante? ¿Acaso todo el proletariado estaría a la cabeza del gobierno? Hay cerca de 40 millones de alemanes, ¿Acaso todos ellos serán miembros del gobierno? Todo el pueblo será director y no habrá gobierno, no habrá Estado. Pero toda vez que haya Estado, habrá dirigidos, existirán esclavos.

Este dilema se resuelve en la teoría marxista de un modo muy simple. Por gobierno del pueblo entienden ellos el gobierno sobre este mismo pueblo, de un pequeño número de representantes elegidos por el pueblo...

De modo que de cualquier punto de vista que se encare ese problema, se llega siempre al mismo triste resultado, a la dirección de la inmensa mayoría de las masas populares por una minoría privilegiada. Pero esta minoría dicen los marxistas, se compondrá de trabajadores. Sí, quizás de los que fueron trabajadores, pero que tan pronto se conviertan en jefes o representantes del pueblo, dejarán de ser obreros y contemplarán al pueblo laborioso desde la altura gubernamental; no representarán ya más al pueblo, sino que a sí mismos y sus pretensiones al gobierno del pueblo.

Pero los elegidos serán hombres convencidos y además socialistas científicos. La palabra "socialista científico", "socialismo científico" que inunda los escritos y los discursos de los lasallianos y marxistas, demuestra de por sí que este pretendido gobierno del pueblo, no será más que una dirección harto despótica de las masas por una aristocracia nueva y limitada en número, compuesta por sabios, verdaderos o falsos. Nos dicen “El pueblo es ignorante”, será por consiguiente, dispensado de los trabajos de gobernar, e incluido todo entero en el rebaño gobernado. Bonita liberación.

Los marxistas ven esta contradicción y comprendiendo que el gobierno de los sabios - el más pesado, humillante y vil que en el mundo haber puede, será, a pesar de todas sus formas democráticas una verdadera dictadura, se consuelan con la idea de que esta dictadura será transitoria y breve. Dicen que su única preocupación y objeto será la instrucción y elevación del pueblo, tanto económica como moral, a una altura tal en la que todo gobierno se hará innecesario y el Estado, privado de su carácter político y por ende, autoritario, se convertirá de por sí en una organización completamente libre de los intereses económicos y de las comunas.

Es una contradicción evidente. Si el Estado que ellos pregonan, será realmente del pueblo. ¿Para qué, pues, abolirlo? Y si su abolición es indispensable para la verdadera liberación del pueblo, ¿Cómo se atreven ellos a llamarlo popular? "

Con nuestra polémica les hemos hecho comprender (a los marxistas) que la libertad o la Anarquía; o sea, la libre organización de las masas obreras de abajo arriba, es el eslabón final de la evolución de la sociedad, y que todo gobierno, sin excluir el proletario que ellos pregonan, es un yugo que de un lado crea, el despotismo y del otro la esclavitud.

Ellos dicen que este yugo de la dictadura del Estado es un medio transitorio imprescindible para conseguir la liberación integral del pueblo la anarquía o la libertad es el fin, el gobierno o la dictadura es el medio. De lo cual se deduce que para emancipar a las masas trabajadoras primero habrá que someterlas.

Los marxistas afirman, que únicamente la dictadura, la de ellos, se entiende, puede dar la libertad al pueblo, a lo cual les respondemos: ninguna dictadura puede tener otro objeto que eternizarse, y que es capaz de hacer germinar y arraigar en el pueblo que la soporta sentimientos de esclavitud, y que la libertad puede únicamente ser fruto de la libertad o sea, de la rebelión de las masas y de la libre organización de los trabajadores de abajo arriba.

Si la internacional pudiera convertirse en Estado, nos convertiríamos, de adeptos convencidos y entusiastas que somos, en sus enemigos más encarnizados.