martes, 8 de abril de 2008

¡Tierra y Libertad!


¡Tierra y Libertad!
(Ni Gorilas, Ni Peronistas)

(por El Hombre Guillotina)

Parece ser que hoy en día se nos ha planteado un acuciante problema; el “conflicto” entre las “corporaciones de explotación agropecuaria” y el gobierno Kirchnerista mantiene dividida a la opinión pública ¿Qué haremos? Se preguntan muchos, ¿Quién tiene la razón? Se interrogan otros tantos…

Desengañaos, para nosotros el conflicto no es nuevo, este problema se nos plantea cada día de nuestra vida, y siempre le damos la misma respuesta: ¡Ninguno tiene Razón! ¡Todos son Iguales!

Pretenden hacernos elegir entre una bola de mangantes y una bola de ladrones, y se nos ofrezca lo que se nos ofrezca con el cambio, nuestros bolsillos siempre seguirán vacíos, cuando no nuestros estómagos. Se nos presenta ante nuestros ojos, como “serafines inmaculados”, la más sucia estirpe de extorsionadores, especuladores, chantajistas, represores y asesinos… pues escúchenme bien señores: ¡Entre cáncer y cáncer yo escojo Salud!

Esa es la única alternativa para desembarazarnos de estas sanguijuelas; romper brecha y escoger una tercera vía. Toda opción que no siga por este cauce nos abocará, inexorablemente, a la tragedia colectiva.

¿Qué quieren si no? Ustedes trabajadores incombustibles del campo, sin tierras, asalariados, o con una parcela o recua tan ínfimas que apenas les alcanza para comer, ¿Se pondrán del lado de los que llevan siglos exprimiéndolos y estableciendo sus monopolios territoriales gracias a sus manos callosas, esos que extienden las dimensiones de sus dominios, acre a acre, gracias a el sudor de ustedes?

Los voceros que hoy levantan sus guturales gargantas supuestamente por “los derechos de ustedes”, solo quieren usarlos de infantería ante los eventuales “choques”, ustedes son el colchón que les suavizará una posible caída, ustedes son quienes les ofrecen la formidable fuerza del número, pero ténganlo bien en claro: ¡Ellos solo buscan satisfacer sus propios intereses!

Son ellos los mismos que han establecido sus fronteras y vayas hasta donde les alcanzó la vista, los mismos que desangraron a los padres y abuelos de ustedes para conseguir llenar sus graneros y engordar a sus vacas, los mismos que ambicionan explotar a los hijos de ustedes aún desde el vientre de sus madres, son los mismos que, en connivencia con el gobierno, extinguieron la figura del gaucho, hostigándolo, parcelando la tierra libre, y convirtiéndola en su propiedad.

Les hablan, con lenguas de víboras, para engatusarlos, para atraerlos y tentarlos, dicen que “defienden las demandas de ustedes”, pero ¿Acaso alguno de ellos estaría dispuesto a devolverles la tierra que es de Ustedes, pues son ustedes quienes la han trabajado? ¿A cederles todo lo que esté dentro de las lindes que con el sudor que ustedes han surcado? Díganle tal cosa y se descompondrán de miedo, pues a ellos las necesidades de ustedes no les importan nada ¿O es que no los reconocen? Son los terratenientes de antaño, los oligarcas que se apropiaron de la tierra colectiva, los caciques que con mano de hierro usaban el látigo, los propietarios que les robaron y echaron del suelo de ustedes, los latifundistas que les sacan la piel a tiras, los modernos “señores feudales” que reclaman el “derecho de pernada” por encima de su dignidad, los millonarios que hacen caldo con los huesos de ustedes, aunque hoy se vistan de pana, son los potentados que han convertido sus fincas y ranchos en un pozo de pobreza para ustedes y de abundancia para ellos, son los Gorilas, los mismos que han extendido su ponzoña por las fértiles praderas argentinas.

Pero, ¿Entonces los que les llevan la contra -los del gobierno- son distintos? En modo alguno, si cupiera, serían aún peores. Si los otros son la representación de la “burguesía rural”, estos son la más insultante muestra de la “burguesía urbanita”. Con Cristina Fernández a la cabeza, tenemos, en toda la clase política, en toda institución estatal, en toda forma de gobierno, la materialización más arrogante y a la vez patética de la plutocracia.

Antes para gobernarnos nos aducían sus augustas cunas, pero en realidad su poder siempre se ha basado en un único puntal: El Dinero. Esa misma que nosotros, inocentemente, les damos, la que nos roban del saco con sus abusos y arbitrariedades, la que es producida por la única fuente de riqueza: El Trabajo. Son estos los mismos hijos de la Autoridad, llámeseles ahora peronistas, oficialistas, milicos o como se quiera, que te aplastan, saquean, encarcelan, o te hacen “desaparecer”, en cuanto les llevas la contra, son los mismos que antes imponían la “austeridad color caqui”, y que ahora alejados de la estética marcial ponen en práctica su ofensiva política de la “exhibición”. Esos que lucen sus mejores galas, los más encopetados y “snobs” de las clases acomodadas, los que exponen, impúdica y vergonzantemente, sus alhajas y lujos superfluos, mientras los demás nos matamos por resistir el crepúsculo del mes. Los mismos que les abren las puertas a las grandes multinacionales, a las petroleras como la Repsol, y que a cambio de una suculenta “comisión”, les dejan usurpar los recursos de este suelo que pisamos y que llamamos Argentina. Los mismos que ahora nos alertan de “Los Gorilas del Campo” para que no nos demos cuenta de los “Tiburones de la Casa Rosada”. Los mismos que han llevado a cabo la fabricación del más putrefacto ariete, la comunión de las clases altas industriales -que quieren alargar sus manos hasta el campo-, con los sindicatos, mafiosos y amarillistas, como la corrupta CGT. Lo mismos que jalean a sus perros de presa, a los supurantes D´elia y compañía, para que a modo de las viejas camisas negras de fascismo italiano, o de las camisas pardas del nazismo alemán, se lancen contra cualquier disidencia, y como toda “fuerza de choque”, ahogue en su propia sangre el mínimo atisbo de crítica contestaria.

A todos, vistan uniforme o corbata y traje largo, les une un mismo nexo, todos ellos representan el Poder del Estado contra la Libertad del Pueblo.

¿Es en esta gente en los que piensan confiar? Intentan seducirlos, les dicen que son la protección de ustedes contra la “ilimitada ambición” de los terratenientes y grandes rancheros, pero en realidad solo hay una ambición superior a la de estos últimos, y es la de los propios peronistas. El peronismo es un monstruo colosal que trata de engullirlo todo, se inscribirá a los modales filo fascistas, a los socialdemócratas o a los de la pseudoizquierda populista, con tal de convencerlos de que vela por el “bien” de ustedes, pero el único bien que persigue es -como los otros- el suyo propio, no le importa engrasar su maquinaria con la manteca de los hijos de ustedes, ni lubricar sus engranajes con la propia sangre de ustedes, lo único que pretende es conservar su condición todopoderosa… y es esto lo que subyace en su conflicto con los oligarcas.

¿Acaso piensan que los Peronistas y los Gorilas se odian? Son, en realidad, “hermanos de sangre”, y quién piense lo contrario es un ingenuo. Ya verán cómo después de conseguir que, los unos y los otros, se abran la cabeza por ellos, acaban haciendo las paces, dándose la mano, o hasta un abrazo, y repartiéndose los despojos humeantes de ustedes. Son ellos los mismos que si ustedes se Rebelan, no tendrían reparo alguno en unir sus fuerzas y ordenar que “le disparen a ustedes a la barriga”, la historia nos da numerosas muestras de ellos ¿Pues qué son los Peronistas y los Gorilas más que la proporcional representación del Estado y el Capital? El mismo Estado y el mismo Capital que hicieron causa común para aniquilar a los pueblos originarios y robar sus tierras, que silenciaron las protestas patagónicas masacrando a más de 1.500 peones en 1921, el mismo Estado y el mismo Capital que se lanzará contra ustedes, como hienas rabiosas, en cuanto empiecen a pronunciar las justas reclamaciones, en este mismo 2008.

“¿Por qué se enfadan entonces?” se preguntarán muchos, sin llegar a comprender que esta pantomima, cuyas cruentas consecuencias paga el pueblo, no es más que una lucha de Dinero y Poder. Los Gorilas y los Peronistas, como gigantescas criaturas antediluvianas, solo pretenden marcar su territorio e intentar pellizcar un poco de las ganancias ajenas. Pugnan porque unos quieren entrar en el campo, necesitan expandirse, desean que sus herramientas especulativas puedan trascender los límites de la ciudad y desvalijar más allá de las estructuras de cemento y hormigón, y los otros no quieren que nadie entre en su corral, que nadie vulnere el percal que tanto “esfuerzo” les ha costado robar, y que con tanto empeño han conseguido robarle a los campesinos. En una lucha cainita tratan de dilucidar quién se quedará con los que solo a Nosotros nos pertenece. Pelean por nuestra herencia… pues bien, no solo debemos desheredarlos, es hora ya de que los abortemos de nuestras entrañas.

Por motivos de “salud pública” debemos deshacernos de unos y de otros, debemos erradicar y aniquilar su existencia de sobre la faz de la tierra, debemos fumigarlos, como parásitos que son, y evitar que se reproduzcan, debemos arrojarlos al Gehena para que penen allí sus numerosas culpas, debemos sacarlos de la escena pública para evitar que sigan envenenando, intoxicando e infectando el ambiente, debemos, mediante un vigoroso golpe de brazo, arrojarlos de sus respectivas poltronas de poder, y clamar contra ellos, y contra su secuaces, un grito que nunca debimos dejar de repetir, y que siempre debimos realizar, nuestro orgulloso: “¡Qué Se Vayan Todos!”.

Ahora bien, muchos podrán coincidir en lo que acabamos de decir, pero, obviamente, alguien podría espetarnos: “Si, muy bien, todos lo que decís es correcto, pero la parte crítica siempre suele serlo, no obstante ¿Qué es lo que proponen Ustedes?, ¿Tienen algo constructivo que aportar?”.

Nosotros, como Anarquistas, tenemos nuestra manera de solucionar esta situación, solo hemos de poner en práctica una máxima con dos pequeñas proposiciones… es esto lo que planteamos: exigimos contra los Gorilas y el Capital: TIERRA; contra los Peronistas y el Estado: LIBERTAD… he ahí los dos términos en los que se recoge todo nuestro programa.

A continuación pasaremos a detallarlo, y así, de paso, le responderemos como se merecen a los satélites de uno y otro bando, esos que suspiran por la “Nacionalización y las paulatinas Reformas Agrarias”, es decir los que reclaman “Más Poder para el Estado y menos Autonomía para el Pueblo”, o lo que es lo mismo, “Más Tierra para los Poderosos -tengan garras privadas o estatales- y más Hambre para los Desposeídos”. Estos que ahora tratan de embaucarlos con los “cantos de sirena” de la “nacionalización” y demás medidas reaccionarias, y conservadoras, solo pretenden distraer fuerzas y atenciones. Quieren que las energías de ustedes se concentren en una lucha estéril que tan solo busca reportarle más poder económico al peronismo, este será el resultado de sus nacionalizaciones y demás propuestas reformistas; que los ricos, gracias a vuestras luchas, consigan ser más ricos, y que vosotros los pobres, gracias a sus maniobras y embustes, seáis más pobres, este será todo el rédito que obtendréis si ustedes se sacrifican en esta “gimnasia” vacua.

La “nacionalización” no significa que lo que antes le pertenecía a empresas privadas pase ahora a dominio público, de lo contrario ustedes podrán disfrutar de los medios de producción, y de los bienes de consumo, gracias a la “Propiedad Colectiva”, las tierras por las que ahora se discute pasarían a ser de ustedes, podrán poseer en usufructo todo aquello que les fuese a ustedes para vivir ¿Y creen que es esto lo que propone la “Nacionalización”? ni por asomo. Lo que pretende la nacionalización es que lo que antes estaba en manos privadas empresariales pase ahora a manos privadas gubernamentales. El Estado, por más que se diga lo contrario, no es más que una megacorporación manejada por el Capital, no es un organismo público que los “representa” a ustedes, es todo lo contrario, es la “antítesis” de ustedes, y de ustedes solo necesita obediencia ciega y el dinero que la producción de ustedes le reporta, tanto como el porcentaje proporcional que les roba a ustedes directamente de las nóminas. En definitiva, la nacionalización solo significa que una empresa es trasladada del dominio del Patrón al dominio del Gobernante de turno, lo que en las vidas cotidianas de ustedes no representa cambio sustancial alguno, eso sí, la parte alícuota de penurias y palos les seguirá llegando regularmente… es esta la maravillosa panacea que para ustdes piden los sindicatos y partidos progubernamentales.

Convénzanse ya, ningún cambio, ninguna mejora, podrá llegales nunca de manos del gobierno, incluso la “mejor” de las reformas agrarias solo supondría un refortalecimiento del poder estatal una vez haya visto peligrar su preponderancia, solo supondría un cortafuego para las ansias de cambio, un paño caliente que el Estado pondría en práctica para intentar paliar el miedo que le ha ocasionado “verle las orejas al lobo”. Pero desde todo punto de vista es materialmente imposible que sea el propio gobierno el que acceda voluntariamente a renunciar a sus cuotas de poder para proporcionarles una mejora real a las vidas de ustedes, sencillamente porque el Estado jamás creará a sus propios refractarios, porque el Estado jamás mermará su poder en detrimento de nadie, porque el Estado no está dispuesto a dejar de desembolsarse sus ingentes ganancias para que se alimenten los parias y excluidos, y todo ello, obviamente, por la naturaleza del propio Estado, como decía Proudhon: “Implica contradicción que el gobierno pueda ser revolucionario, y ello por la razón muy simple de que es gobierno”, de lo contrario al Estado solo le quedaría una alternativa, viendo que el pueblo necesita alimentarse y que todos los gobiernos son una cortapisa para tal función, viendo que el pueblo necesita ser libre, y que todo gobierno es un límite para tal realización, solo le quedaría suicidarse, y aún no he conocido una forma de poder que abogue por su autodestrucción.

Por tanto, dejemos de pedir de rodillas lo que solo a nosotros nos corresponde tomar, dejemos de rogar lo que en la práctica solo significa más poder para el Gobierno de Kirchner, y si verdaderamente queremos que las tierras y sus productos pasen a ser de los trabajadores del campo, entonces tendremos que empezar a usar otro bien distinto, y bello vocablo… hablemos de: EXPROPIACIÓN.

Y he aquí nuestras propuestas:

1º Convocamos a todo bracero, jornalero, asalariado del campo, campesino sin tierras, pequeño chacarero, en definitiva a todo “Proletario Rural”, a que rompa las vayas y cercas de los gerifaltes, terratenientes, oligarcas, caciques, rentistas, abstencionistas y Gorilas y que tomen posesión de esas tierras que el trabajo ya ha certificado como propias, que su voluntad ya ha prescrito como suyas, que sus necesidades han declarado imprescindibles, y que la Naturaleza ha consentido en decretar como propiedad colectiva de todos aquellos que las laboran y requieren. Hacemos esto extensible a los montes, árboles y pastos, a toda tierra de labor, independientemente de sus proporciones, a los ganados de trabajo y de carne, y a los edificios, maquinarias y aperos de labranza.

2º Advertimos a todos los antiguos “propietarios” que todo lo que exceda de sus necesidades no pueden apropiárselo sin cometer un acto de despojo, de vil usurpación, y que cuando corran a refugiarse bajo el ala protectora del Estado -contra el que ahora vociferan- dirigiremos contra ambos nuestras escopetas.

3º Que toda persona capaz de sentir empatía con la lucha del campo, sea estudiante, obrero, o repugnado de los lodos burgueses, corra en defensa de sus hermanos de “lágrimas”, que intente abortar, por todos los medios a su alcance, cualquier contra ofensiva contra los legítimos expropiadores agrarios, y que centre su vista seguidamente en la ocupación de las propias fábricas y comercios.

4º Que cada uno dentro de sus posibilidades se organice como buenamente pueda, dejando libertad absoluta a sus asociados, intentando no reproducir en su seno los males externos que han intentado erradicar. Que no se repita la rapiña y la desigualdad, que no se consienta la opresión y la Autoridad, que la vida que lleven acabo, hoy y ahora, sea el germen que refleje las expectativas de un nuevo futuro en Libertad, en la que la lucha no sea necesaria, ni las alas cortadas, ni el amor comprado, ni el pan vendido.

He aquí nuestra propuesta, no nos da miedo “exagerar”, como dijo Bakunin: “Es buscando lo imposible que el hombre siempre ha realizado lo posible. Aquellos que se han sabiamente limitado a lo que les pareciera posible no han nunca avanzado un solo paso”, y así repetimos hoy, lo queremos Todo o Nada, y mientras nos quede vida por delante y aliento en nuestros pulmones iremos ¡A por TODO!

Tal es nuestro propósito, tales son nuestras soluciones… las reivindicaciones campesinas son tan legítimas como siempre, y los enemigos gubernamentales y capitalistas más letales que nunca; pero nuestras armas para combatirlos, y derramar su sangre, aún a riesgo de mancillar la hierba con ella, serán, a su vez, tan expeditivas y radicales como siempre, aunque, por supuesto, más efectivas que nunca, son la Expropiación y la Anarquía; es nuestro viejo, pero sempiterno y flamante, grito de guerra, es también el ultimátum definitivo, es el eco que retumba en las cumbres y barrancos, es lo que ayer fue nuestro, por lo que combatimos hoy y lo que tomaremos, de una vez por todas, sin esperar al futuro, es TIERRA Y LIBERTAD.